




´Primero sus ideas principales, bueno, pues es para que sea una herramienta útil, aunque sé que nadie va a ver este blog...pero bueno, igual nada pierdo con intentarlo.
ANÁLISIS-EL CAMINO DE LA ABUNDANCIA
¿Qué expresa Josué de Castro en su escrito “El Camino de la Abundancia”?
El hambre ha sido un problema de gran angustia que tiene su origen en la política colonial, para combatirla se han creado organizaciones especializadas como la FAO. Sin embargo, ésta no obtuvo el éxito esperado debido a:
1. El rechazo de la propuesta de Lord Boyd Orr, que consistía en enviar los excedentes de la producción y comercio de alimentos a los países más necesitado en 1946.
2. El plan de ayuda de 1949 se centraba en el comercio y las exportaciones, no en las personas, en quienes verdaderamente padecían de hambre.
Josué de Castro propone brindar asistencia técnica a los países en donde la producción escasee y a anular el monocultivo. La asistencia técnica cuenta de un estudio del suelo, reconstrucción de tierras averiadas, industrialización de productos locales, sistema eléctrico, sistema de irrigación y transporte.
Bueno, antes de mostrar mi ensayo, voy a poner un pequeño glosario de las palabras desconocidas del texto original.
Endemia: enfermedad propia de un país
Ínfimo: muy bajo, inferior.
Aunar: juntar, unir.
Nada de orden alfabético por hoy.
¿FINALMENTE ACABARÁ EL HAMBRE?
Los ojos del niño miraron directamente al pan que tenía enfrente; era fresco y desprendía aquel olor particular que crea esa atracción inmediata en nosotros. Si vas caminando por la calle y el dulce olor de panadería visita tu nariz, seguro seguirás tus instintos: tus pies te llevarán directamente a contribuir en el mercado del pan. Pero hay un pequeño detalle que no he mencionado: todo esto es posible si, y solamente si, cuentas con un poco de dinero en tu bolsillo, ¿Y si no cuentas con él? Tal vez te pasaría lo mismo que a este niño. Verías como ese suculento pan es devorado por alguien más, masticado y saboreado por quien contaba con más de 50 pesos para gastar.
Esta es una situación real, que sucede a diario en nuestro tiempo, en nuestro país y en nuestro mundo. Muchas personas se ven sometidas a alimentarse visualmente, pero algunas no pueden lidiar con esto, lo que es completamente natural, pues su cuerpo pide a gritos carbohidratos, nutrientes, vitaminas, comida… finalmente recurren al robo de objetos para conseguir alimentos, y con esto comenzamos a respirar con inseguridad constante, en un lugar donde no se podrá contestar el celular en la calle por miedo a ser atracado y traspasado por un cuchillo.
Normalmente, los países subdesarrollados se caracterizan por presentar el mayor índice de violencia, homicidios y actos inhumanos. Pero también, en ellos, es donde existe más hambre; hay veces no es la falta de principios éticos lo que conlleva a las personas a actuar de manera indebida, sino la carencia de comida, que genera las súplicas implacables de un estómago con úlcera.
Todo esto no es perteneciente únicamente al siglo actual, al contrario el tema del hambre ha sido confrontado desde mucho tiempo atrás; no olvidemos la crisis de 1929 y todo el sufrimiento resultante de las guerras mundiales. Incluso el hambre fue la causa de la existencia de la URSS, recordando la propuesta de Lenin: paz, PAN y tierra. En fin, no sería tan inexacto decir que el hambre ha movido al mundo.
Muchos economistas se han centrado en el planteamiento de soluciones hacia este problema tan profundo, y uno de ellos fue Josué de Castro, quien vivió de 1908 a 1973 (vivió ambas guerras mundiales con sus sendas consecuencias) y escribió varios libros sobre esta dama poderosa que ha dominado, y domina nuestra vida humana, tales como geografía del hambre, el libro negro del hambre y Geopolítica del hambre. En este último Josué de Castro culpa al sistema colonial como causante de la hambruna: “Las grandes zonas de hambre endémica corresponden exactamente a las antiguas zonas coloniales, ya se trate de colonias políticas, como los territorios africanos, ya de colonias económicas como la china y la mayor parte de América latina”*. Pero no se queda en esto; este economista brasilero, que incluso llegó a ganar el nobel de la paz en 1954 y que más tarde formó parte de la FAO, postula la solución de brindar asistencias técnicas a los países subdesarrollados, para incrementar su producción, y excluyendo el monocultivo; puesto que considera que el equilibrio se basa en una buena producción de materias primas, con precios justos y con la ayuda sanitaria y humanitaria necesaria para quienes se encargan de la producción. Sin embargo, en la actualidad las personas que más necesitan del pan no son quienes viven en el campo, no son quienes cultivan, y lo digo basándome en la situación que vive Colombia. El hambre generó la violencia, los grupos subversivos, y con ella los desplazados. Ellos son quienes más sufren, y estas personas no se encuentran cultivando café, ya quisieran al menos consumir un poco. Éstas fueron campesinos, y por lo tanto tenían toda su vida planeada para vivir como tal, algunos no recibieron la educación adecuada para vivir en una ciudad, y lastimosamente allí es precisamente el lugar en donde les corresponde habitar. No tienen otra opción, pasan del calor de su hogar a las frías lluvias de Bogotá o al hielo de la indiferencia de cualquier ciudad, como Medellín o Cali. Razón por la que se debería proporcionar una solución diferente, teniendo en cuenta la situación de nuestro país en la actualidad.
Por otro lado, los países subdesarrollados no son los únicos sobre la faz de la tierra. Lo que Josué de Castro busca es un equilibrio mundial, de hecho esto es precisamente a lo que la FAO quiere llegar. Alrededor de 1940, esta organización formuló un plan de ayuda, pero fracasó rotundamente ya que estaba demasiado centrado en el mercado y no en las personas con perennes necesidades. Hoy, la FAO, organiza cumbres alimenticias para ayudar a la población y conferencias regionales. Pero no es suficiente, incluso en países desarrollados no faltará un caso de hambre.
Si se quiere acabar con el hambre del planeta primero debería empezarse con las zonas de mayor urgencia; las afectadas por la violencia, y esto sólo se logrará con tiempo, tanto para que la enemistad entre los hombres desaparezca y pueda brillar una educación moral con los alimentos necesarios para mantenerla en alto. La violencia conlleva al hambre porque es un estancamiento en el progreso intelectual pacífico de la humanidad, e impide el aprovechamiento máximo de los recursos naturales, para que la economía sobresalga en un país cuyas bases son la exportación de materias primas y alimentos. Después que los países subdesarrollados incrementen su producción y se haya solucionado el problema de la violencia será más fácil formar un equilibrio mundial, aunque solamente con la cooperación de los hombres y mujeres mandatorios; donde no exista la enemistad. Finalmente sería conveniente el envío de ayuda para quienes se encuentran lejos de adquirir un empleo, para que a través de este puedan alimentarse a sí mismos y a sus familias. Tendría que existir un mundo en el que no se dejara a un lado a los campesinos y productores de materias primas, en el que recibieran un salario justo y más elevado, pues los alimentos son la razón de nuestra existencia, nuestro combustible y la solución del hambre.
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*DE CASTRO, Josué, Geopolítica del hambre, El camino de la abundancia.
FIN!!